Alejandro Klappenbach - Especial para LA GACETA
Y fue un viernes bien parecido a lo que imaginamos. Lógico al 95%, con la diferencia expuesta en la extensión y el costo que tuvo el recreo que se tomó Marin Cilic en la parte central de su victoria sobre Federico Delbonis por 63/75/36/16/62. Los números son muy elocuentes al respecto, a punto tal de graficar con tremenda exactitud los vaivenes del rendimiento del líder croata, número 6 del ranking. A la espalda de esos altibajos, Delbonis dibujó una actuación previsible: su mejor versión apareció cuando el score lo liberó de la responsabilidad. Y ya en el quinto set, con mucho por ganar o perder, bajó de nivel tanto como Cilic exhibió su jerarquía de campeón. Del lado argentino había, al menos, dos objetivos intermedios en ese primer punto. Uno se cumplió con creces: Cilic pasó mucho tiempo en la cancha y tuvo desgaste físico y anímico a tener en cuenta para hoy y domingo. El otro, se consiguió a medias: me permito dudar si el nivel de Federico le da seguridades a Orsanic de cara a una designación para un eventual quinto punto.
En segundo turno, el viernes proponía un claro candidato para un partido extraño. Y es que Del Potro es casi siempre candidato; y Karlovic, también casi siempre, juega partidos extraños. El desarrollo terminó acomodándose a la ecuación que plantea el croata. Mucho se define en poco. Pocos puntos, poco ritmo, poco juego. Lo sabía Juan Martín, lo sabía Orsanic. Lo sabíamos todos. El mérito del tandilense se apoyó en una concentración a prueba de aces sostenida durante 3h18m, y en una confianza absoluta en sus juegos de servicio. No solo no fue quebrado, ni siquiera entregó chance de quiebre alguna. Su única duda estuvo en el tiebreak del segundo, cuando se le escaparon dos set point y con eso el parcial. Antes y después, un quiebre por set fue suficiente para firmar su triunfo por 64/67/63/75.
Lo que viene
A esta altura es hora de dejar de pensar en el viernes para espiar el sábado y el dobles. Las decisiones de los capitanes no tendrían que apartarse de lo previsto, al menos no se conocen razones para que ocurra algo extraño. ¿Entonces? Cilic de un lado y Del Potro del otro, deberían tener resto, de piernas y corazón, para volver a ejercer su liderazgo desde la cancha. Tal como ayer. Y tal como mañana.